Consejos aplicados de la psicología para el diseño de logos

“El diseño no es sólo lo que se ve y se siente. El diseño es cómo funciona”. Steve Jobs.

La creación de logotipos forma parte del diseño, por lo tanto, esta famosa frase pronunciada por el gran Steve Jobs también se puede aplicar en este campo. El efecto que produce un logotipo en los espectadores es la mejor prueba a la hora de valorar el diseño. Si el logo atrae y despierta interés en las personas sin duda es un buen trabajo. No pasa nada por romper algunas reglas si el dueño y los espectadores quedan satisfechos con los resultados, pero para llegar a esa exitosa meta, es evidente que los diseñadores deben saber cómo “manipular” a las personas aplicando algo de psicología. Hoy en día mucho más, ya que todos estamos constantemente bombardeados con infinidad de anuncios, logos, banners y todo tipo de publicidad, por lo que se hace mucho más complicado causar un buen impacto en las personas.

Gracias a ibrandstudio, aquí tienes una serie de seis consejos o principios básicos para saber como estimular visualmente el cerebro del espectador para tratar de convencerlo.

  • El color: un arma de doble filo.

Si eres un diseñador gráfico medianamente serio sabrás que una mala elección del color puede arruinar cualquier diseño. El color no se debe elegir simplemente porque quede bien, hay muchos factores a tener en cuenta a la hora de elegirlo, así que si estás un poco perdido en este tema te recomiendo leer la entrada que ya publiqué sobre la teoría del color.

En realidad es más sencillo de lo que parece. El ser humano en general ya tiene asociado ciertos colores a ciertos valores o ideas, como el rojo que se asocia al amor y el verde a la naturaleza. Por eso se haría muy raro ver un corazón verde, creando una sensación extraña en el público. Hay que tener en cuenta siempre estos factores para no complicarle la vida al espectador.

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  • Estimular el cerebro.

No basta con no complicarle la vida al espectador, si no que con el logo debemos estimular su mente. Una buena técnica para ello es el buen uso de los espacios negativos, puedes ver algunos ejemplos en esta entrada.

  • La simplicidad.

Si bien estimular la mente del espectador es algo casi obligatorio, no nos basta sólo con eso. La comunidad de diseñadores ha crecido mucho, y hay infinidad de creaciones de logotipos realmente espectaculares. Teniendo en cuenta además que las personas tienden a ignorar la publicidad, los logotipos y ese tipo de cosas, y con la cantidad y calidad de trabajos y proyectos que hay hoy en día, se hace muy complejo captar la atención y permanecer en la memoria de alguien. Por eso hay que trabajar con diseños simples, ya que según los psicólogos este tipo de diseños son siempre mucho más fáciles de recordar.

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  • Formar parte de la estrategia de la marca.

Los seres humanos llevamos en nuestro ADN la necesidad de agrupar y ordenar todo lo que vemos. Por eso cuando un logo no coincide con la estrategia de la marca se nota rápidamente, y suele ser un problema. Un logo original siempre estará bien apreciado, pero no es garantia de éxito. Un buen logotipo debe tener consistencia, acoplándose bien a la estrategia de cada marca y debe también funcionar correctamente al margen de ella.

  • Gestalt.

Parece algo complicado, pero no lo es tanto. Los principios de la Gestalt son muy usados por los diseñadores de páginas webs, pero también pueden ser muy útiles para los diseñadores gráficos. Son una serie de principios que se basan en cómo los usuarios perciben los datos visuales, clasificándolos con el objetivo de tener una idea más clara sobre lo que les rodea. Si estás interesado en este tema puedes encontrar muchos artículos en la red.

  • El cliente: tu socio.

Esto no es del todo un consejo aplicado de la psicología, pero quizás es el más importante. Si diseñas logotipos, te habrás dado cuenta de que no puedes ganarte la vida con un solo diseño, necesitas muchos clientes. Un cliente satisfecho es la mejor herramienta de promoción, por lo que debes preocuparte muy mucho sobre la opinión que tienen tus clientes sobre ti y sobre tu trabajo. Hay que respetar las opiniones y necesidades de estos, aunque a veces haya que sacrificar un bonito diseño.

No hay que estar por encima del cliente, es mejor tratarlo como si se tratara de tu socio y tener una buena comunicación con el. Así, el cliente se sentirá parte del equipo, algo que es muy satisfactorio para cualquier persona y que ayudará a consolidar una buena relación cliente – diseñador, algo muy positivo para ambas partes.

 

Vía: IBrandStudio.com

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